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Reducción de Costos en la Minería: Algunas Consideraciones

Las compañías mineras se han visto afectadas por un contexto que las ha obligado a reducir sus costos, sin embargo las medidas que cada una de ellas toma para lograr esta disminución varían según cada caso.

Para comenzar, debemos tener presente que luego de un importante incremento del costo unitario por libra de cobre en el periodo 2009-2013 y de altos precios del cobre cuando había que producir el máximo a cualquier costo, el descenso del precio obligó a las empresas mineras a intentar reducir sus costos.

No está de más recordar que el costo unitario se expresa habitualmente en centavos de dólar por libra de cobre o en dólares por tonelada de mineral, esta última expresión permite comparar de mejor manera las faenas con distintas leyes de cobre.

Los aspectos más incidentes para lograr tal objetivo están habitual y mayoritariamente relacionados con aumentar el denominador (producción) que con reducir el numerador (gastos). La producción se puede aumentar maximizando la ley del mineral en la medida que la secuencia y flexibilidad de la operación minera lo permita, mejorar la recuperación metalúrgica y asegurar la continuidad de marcha de los equipos y procesos.

«A pesar del significativo aumento en los últimos años, el gasto en mano de obra no es tan incidente en minería como sí lo es la productividad laboral, la cual ha disminuido también significativamente.»

La reducción de gastos debe priorizar la optimización en el uso de los insumos y recursos tales como energía, combustible, agua, aceros, neumáticos y reactivos, entre los más importantes. Adicionalmente se debería racionalizar el uso de servicios de terceros limitándolos a tareas de apoyo que solo el proveedor puede ofrecer, como por ejemplo servicio de alta tecnología, y/o donde se obtengan ventajas de costos, productividad y eficiencia.

A pesar del significativo aumento en los últimos años, el gasto en mano de obra no es tan incidente en minería como sí lo es la productividad laboral, la cual ha disminuido también significativamente.

No se puede generalizar sobre las medidas que toman las compañías, dado que los esfuerzos de reducción de costos también muestran significativas diferencias a pesar de sus similitudes. Por ejemplo, algunas han vendido activos menos rentables (Anglo), otras han paralizado o reducido faenas de alto costo (El Abra), mientras otras mantienen operando faenas que producen pérdidas basadas en factores más allá de lo estrictamente económico (Salvador)”.

Las medidas más utilizadas por las Empresas para reducir sus costos de operación en los últimos años han sido reducir y/o optimizar el uso de servicios de terceros y renegociar contratos con proveedores. También han reportado esfuerzos de optimización de procesos y de uso de insumos y recursos relevantes. Sin embargo, poco se ha sabido de esfuerzos exitosos de aumento de productividad del personal propio, más allá de ofrecer generosos planes de retiro con distinto grado de aceptación por parte de los trabajadores.

En cuanto a los factores externos que influyen en este proceso, claramente el alza en la cotización del dólar ha sido la variable exógena que más ha contribuido a la reducción de los costos en pesos, especialmente mano de obra y servicios de terceros. También la reducción en algunos casos del costo de la energía y en todos los casos la baja del precio del petróleo. En el total, se estima que los factores exógenos han contribuido más que los factores de gestión a la reducción de costos en Minería en los tres últimos años.

El impacto de las variables exógenas dependerá de la evolución de la tasa de cambio y del precio del petróleo, ya que el precio de la energía es poco probable que baje, tampoco se visualizan muchas oportunidades de optimización de los planes mineros y procesos metalúrgicos, especialmente debido a la baja generalizada de leyes y aumento de dureza de los minerales.

La renegociación forzada de contratos también tiene un límite, el cual ya probablemente se ha alcanzado en muchos casos antes de producir la quiebra de algunos contratistas y/o inducir despidos masivos. En consecuencia, la mirada debiera dirigirse hacia la mejora de la productividad y continuidad de marcha de los equipos, instalaciones y procesos, para lo cual iniciativas ganar-ganar entre empresa y trabajadores son claves.

Para buscar una mayor eficiencia de costos que a su vez sea sostenible en el tiempo, las empresas debieran enfocarse (cuando sea posible) en optimizar planes mineros y procesos metalúrgicos; reducir pérdidas y tiempos muertos y con ello aumentar la continuidad de marcha de equipos e instalaciones; aumentar significativamente la productividad de la mano de obra propia; internalizar trabajos correspondientes a actividades productivas (hacer más con lo mismo); revisar sistemas de remuneraciones aumentando la proporción de sueldos, bonos y beneficios variables ligados a la productividad y resultados de la empresa; y como última y extrema medida, paralizar parcial o totalmente faenas, ya que el costo de paralización no es menor y el de reinicio ante un esperado repunte de precios es aún mayor.

Por otro lado y en el ámbito de la inversión, el comportamiento del precio del cobre es cíclico, todos los analistas y expertos pronostican un alza en su cotización en el mediano plazo, diferenciándose solamente en que si dicho ciclo de alza se inicia en 2018 o más tarde, debido a un repunte en la demanda de China y probablemente India, y menor oferta por falta de nuevos proyectos que entren en producción en dichas fechas.

En la medida que sea posible obtener financiamiento, habría que continuar con el desarrollo de proyectos rentables, al menos no debieran detenerse proyectos en etapa pre-inversional o de factibilidad.

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